En el camino, además del fantástico paisaje, también tendremos ocasión de ver a los habitantes originarios de la zona, la tribu Aeta, cazadores recolectores, que continúan su día a día impertérritos al paso de los visitantes. Es interesante verlos cazar (¡y preparar el famoso adobo de mono!), cocinar, o preparar improvisados techos ...
